Marruecos
Tráfico en Marrakech

Mi experiencia en Marruecos

Es probable que antes de ir a Marruecos escuches a muchos que digan que tendrás un choque cultural nada más llegar. Lo cual es totalmente cierto. No se puede negar que es otra cultura, otras costumbres y otra religión. Sin embargo, siempre que vayamos preparados mentalmente no tiene porqué suponer un gran desafío.

Marruecos es un país que desde el pasado han convivido una amplia variedad de etnias, lo que hace su cultura, hoy en día, muy rica. Desde fenicios, judíos y árabes, hasta romanos y africanos subsaharianos.

Aunque la religión oficial actualmente es el Islam, a lo largo de la historia se practicaron otras religiones como paganismo, judaísmo y cristianismo. Parte de la población es de etnia árabe y la otra parte bereber. Estos últimos se dividen según la región de donde vengan o si son nómadas.

 

Marruecos
Una española, un marroquí bereber y un bereber-jamaicano.

 

Los habitantes marroquíes hablan varios idiomas desde pequeños. Incluido el inglés y español debido al crecimiento turístico de los últimos años. Es gracioso como de pronto los escuchas hablar en español y usar expresiones típicas de España, ya que muchos lo han escogido como destino para aprender el idioma. Y digo gracioso porque dicen cosas del estilo: «¡te devolvemos el dinero, como el Corte Inglés!» o «¡mejor que el Mercadona!», entre otras frases ingeniosas.

En Marruecos tuvimos la oportunidad de conocer no solo a algunos marroquíes, sino también los diferentes paisajes de este país. Pasamos de la gran ciudad de Marrakech, a pequeños pueblos en zonas áridas y luego a las cascadas de Ouzoud en medio del campo. Por supuesto, otra gran experiencia fue pasar una noche en el desierto de Marruecos.

 

Desierto Zagora

 

Antes de viajar a Marruecos verifica si necesitas visa para entrar. Entre las nacionalidades hispanas que pueden viajar a Marruecos sin visa durante 3 meses están: Argentina, Brasil, Chile, España, México, Perú y Venezuela. Debido a que esta información varía dependiendo de tu país, lo mejor es preguntar en la embajada de Marruecos más cercana, que será donde te puedan dar la información correcta.

Otro detalle importante es que tu pasaporte debe tener al menos 6 meses de vigencia para el momento en que vayas a viajar. Es decir, si está apunto de caducar tendrás que renovarlo.

Mi experiencia en Marruecos

Para empezar, el aeropuerto de Marrakech es bastante moderno. Nada más salir de inmigración, nos dieron gratis una tarjeta sim con 1GB, pudiendo luego recargarla luego con 10€ y tener 5GB. También tienes diferentes compañías de alquiler de coche de las que podrás escoger la que mejor te convenga.

Otra opción para salir del aeropuerto es el taxi. Podrás negociar con ellos en el estacionamiento del aeropuerto, pero la tarifa hasta la medina deberían ser 150 dirhams, no más. A menos que sea horario nocturno, entonces pueden ser 200 dirhams. A partir de este momento tendrás que tener presente el principio básico al visitar Marruecos: el regateo.

En Marruecos te tocará regatear la mayor parte del tiempo, ya que por lo general te querrán cobrar por encima del precio original. Puedes intentar ir bajando el precio hasta un punto que consideres «normal». No obstante, a veces puede que incluso ponga el precio en el paquete del producto y quieran cobrarte el doble aunque sea demasiado obvio.

Aun así, no se puede generalizar porque también hay vendedores que te cobraban lo mismo que a cualquier otro marroquí. Por ejemplo, un día quisimos comprar un par de panes grandes y al pagar con una moneda de 10 dirhams, ya casi nos estábamos dando la vuelta cuando el señor nos dijo que eran 2 dirhams (0,18€) y nos dio el vuelto.

 

Mercado en Marrakech

 

En mi caso, soy muy mala regateando y no me atrevo a estar discutiendo por un precio demasiado tiempo. Si tu crees que es un precio razonable, adelante. De lo contrario, o intentas que te lo bajen o puedes irte y listo.

Si vas a plazas grandes y concurridas como la plaza central de Marrakech -llamada Yamaa el Fna- es altamente recomendable tener claro lo que quieres comprar. Los vendedores intentarán captar tu atención de todas las formas posibles y después de un rato puede resultar cansino. Así que mejor ve directo a lo que quieras comprar.

 

Mercado en Marrakech
Plaza central de Marrakech.

 

Si eres mujer, no te preocupes demasiado con la vestimenta. En ciudades como Marrakech hay tantos turistas que ya debe ser normal ver a una mujer con pantalones cortos. De todas formas, ten en cuenta que es una forma de respeto al entrar en las mezquitas ir con pantalones largos, no llevar camisa de tirantes o escote y un pañuelo para cubrirte el pelo. Para esto puedes usar una bufanda o la que te presten en el lugar.

El sitio donde nos quedamos es un hostal a pocos metros fuera de la medina, metido en una calle lejos de los turistas. De hecho, se podría decir que el 90% de las personas que transitaban por ahí eran locales. Lo cual es genial, ya que entras en contacto con la realidad de Marrakech.

El hostal se llama Corner Hostel y la noche ronda los 6€. Es bastante sencillo, pero cómodo y el desayuno -al estilo marroquí- está incluido. Si quieres reservar una noche en el mismo hostal, entra en este enlace y recibe un 10% de descuento (a mi me dan una pequeña si lo reservas por aquí).

La mayor parte del tiempo estuvimos siempre juntos. Sin embargo, también hubo ocasiones en las que yo iba sola y en ningún momento me sentí insegura. En absoluto. Cabe destacar que yo solía ir con la Nikon colgada y la Gopro en la mano a todas partes. Claro, excepto cuando estaba sola (por precaución).

Ya de paso sea dicho: sea el país que sea, vayas solo o acompañado, es importante que estés atento de tu alrededor y (como dirían en Venezuela) no andes tragando moscas.

La noche que llegamos optamos por cenar en un restaurante fuera de la zona turística. Lo escogimos al ver que sus clientes eran todos marroquíes. La cena completa para los 5 (dos pizzas, un calzone, un sándwich de pollo y un plato de brocheta de carne con arroz, más las bebidas) nos salió por menos de 200 dirhams (18€). De esta forma pudimos hacernos una idea de lo que podría costar la comida. Así cuando comiésemos en los puestos ambulantes, no nos cobraran de más.

No es de sorprender que los restaurantes más pomposos, serán los más caros, llenos de turistas y poco autóctonos. Lo mejor -desde mi punto de vista- es ir a los puestos de comida o restaurantes locales y mejor aún si son recomendados por gente de la zona. En los puestos ambulantes puedes encontrar gastronomía local a buen precio. Si te gustan los jugos/sumos naturales, los podrás encontrar en todas partes. Especialmente el de naranja por tan solo 4 dirhams (0.36€).

 

Frutas en Marrakech
Este concretamente, era un batido de banana.

 

Si quieres tomar tours turísticos, puedes pasearte por el centro y hablar con las agencias de viaje directamente. Si los reservas antes de ir al país, ten por seguro que serán mucho más caros. Una vez estés en la ciudad, habla con varios, compara precios, regatea y negocia todo lo que puedas.

Nosotros conseguimos por 50€/persona un día a las cataratas de Ouzoud y dos al desierto de Marruecos, incluyendo el paseo con los dromedarios. Además, se hacen varias paradas en sitios importantes durante el trayecto tales como Ait Ben Haddou y Ouarzazate. Mientras más días puedas pasar en Marruecos, mejor. Hay muchísimas cosas que puedes hacer en este país y los tours son una buena opción para conocer todo lo posible si no quieres alquilar un coche. Eso sí, regateando mucho.

 

Marrakech
En plena negociación de precios para los tours turísticos.

 

Té marroquí
Hospitalidad marroquí.

 

Las carreteras por donde transcurrimos están muy bien señalizadas, cuidadas y despejadas. Incluso vimos que estaban ampliando algunas de ellas. Por lo que si planeas viajar en coche no tendrás ningún inconveniente.

 

Carretera de Marruecos

 

Si conduces en la ciudad tendrás que estar alerta. Las calles de dos vías se convierten en tres cuando quieren, algunos se atraviesan sin previo aviso y es todo un caos. Como peatón aprendes que debes lanzarte a la calle con seguridad o, de lo contrario, jamás vas a cruzar.

 

Tráfico en Marrakech
Tráfico en Marrakech.

 

Tanto los hombres como las mujeres llevan la vestimenta típica llamado chilaba. Es una túnica holgada con capucha, la cual cubre del cuello a los pies y se lleva sobra la ropa normal. Las chilabas de los hombres suelen ser anchas, de color oscuro y lisas. En cambio, las mujeres llevan chilabas más ajustadas, coloridas y con bordados decorativos. Es importante mencionar que aunque son muchos los que visten así, no son todos.

 

Marrakech
Una escena cotidiana en Marrakech.

 

Otra pregunta que tenía al visitar el país era si la mujer puede trabajar libremente. Por lo que he podido leer y ver en diferentes medios, es un tema bastante complejo, ya que no es blanco o negro. Mucho menos está totalmente definido. Cuando le pregunté a uno de los guías turísticos si habían mujeres trabajando de guía me dijo que no. En cuanto a su hermana, me dijo que su padre no la dejaría trabajar, sino que tiene que estar en casa.

Por otro lado, sí vi cooperativas solo de mujeres o de ambos géneros, donde las ellas trabajan en confecciones de productos artesanales. Aun así, es probable que todo dependa del poder adquisitivo de las familias, la educación, si viven en la ciudad o en el campo, entre otros muchos factores. Lo que es seguro es que conviven diferentes ideas y creencias en un mismo país, por lo que no se puede etiquetar a todos por igual.

 

Mujer confeccionando una alfombra
En una cooperativa de mujeres.

 

Algo que me llamó la atención es que en muchos detalles arquitectónicos e incluso, en los textiles, hay una forma geométrica que se repite. Al principio pensé que era la loma de los dromedarios. Después, cuando pregunté, entendí que es un símbolo berebere que simboliza las dunas del desierto.

 

Arquitectura marroquí
En las ventanas, en los trazos de la pared y como adorno sobre los muros. Siempre la misma forma como de unos rectángulos sobre otros, que se asemeja a unas dunas.

 

Riad Al Hauodaj
Símbolos berebere en los detalles arquitectónicos.

 

En general, las personas me parecieron muy amables, educadas e interesadas por saber de otras culturas o mostrar la suya orgullosamente. Algunos vendedores son muy intensos a la hora de ofrecerte sus productos, pero es algo que fácilmente se puede ignorar.

Al final, aunque es un país totalmente diferente a donde suelo vivir, no representó un gran choque cultural para mi. Quizás porque anteriormente ya he estado en países como Turquía y Latinoamerica, que se asemejan en la locura de tránsito y caos que reina en las calles y la calidez de su gente.

 

Marrakech

 

Me quedé con las ganas de ver más de Marruecos y, sinceramente, ¡no veo la hora de regresar!

Como último consejo: mientras más tiempo puedas ir para empaparte de su cultura, su historia y su gente, mejor.

 

Mercado en Marrakech

 

Son tantas las cosas que se pueden decir de un país tan rico culturalmente, sobre todo cuando muchas resultaron nuevas para mi. Si sabes algún otro dato o curiosidad sobre Marruecos, ¡anímate y déjalo en los comentarios! 😉

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