Las pasadas Navidades mi familia (mis padres, hermano y un amigo) vino a visitarme en Portugal junto con los dos perros que tenemos de mascota. Cabe destacar que cuando yo vivía en España de vez en cuando hacíamos alguna escapada en coche. Sin embargo, hacía ya 5 años desde la última vez que habíamos viajado en modo Road Trip durante tantos días.

En aquella ocasión fuimos desde Valencia hasta La Coruña, pasando por ciudades como Toledo, Ávila, Salamanca y Santiago de Compostela. Incluyendo unos pueblecitos de Galicia, donde descubrimos el pasado de mis bisabuelos.

En esta ocasión, se añadía el factor perruno. Lo cierto es que no habíamos viajado más de 140 km con ellos, por lo que era toda una novedad. Dougie y Biscuit -uno adoptado de una protectora de animales y el otro rescatado de la calle con una pata rota- son muy tranquilos y obedientes.

 

familia en fátima portugal

Casi todo el grupo, solo falta Eliécer.

 

Lo primero a tener en cuenta cuando viajas con animales es que necesitan su espacio para estar cómodos. Al mismo tiempo, hay que investigar sobre los permisos en el país en el que viajes, ya que en algunos países la ley indica que los animales no deben de interferir con el conductor.

Es decir, siempre que el perro no interfiera con su campo de visión o los movimientos al volante, no se está infringiendo la ley. Es por ello que, para evitar problemas, algunos prefieren usar un transportín o un cinturón especial para perros y gatos.

Una tercera opción -la que usamos nosotros-, es colocar una rejilla en la parte de atrás del vehículo. De esta manera, se hace una división entre los asientos y el maletero. Por último, es importante hacer paradas durante el viaje para que los perros puedan estirar sus patitas, hacer sus necesidades y tomar un poco de agua.

 

perros de viaje en coche

Biscuit y Dougie con sus caras de cansancio.

 

Ya con esto en mente, mi familia emprendió viaje desde Valencia (España) hasta Lisboa, haciendo una parada en Madrid. Después de pasear un poco por Lisboa y ver el lado navideño de la ciudad, los restantes 6 días fuimos de norte a sur y de este a oeste, por todo el país.

Antes de empezar a contar la ruta que seguimos, y como último dato, quería comentar un hecho fundamental a la hora de traerse el coche a Lisboa: el estacionamiento gratuito en esta ciudad es prácticamente inexistente. Por no decir nulo.

Supuestamente, hay algunos puestos de estacionamientos gratis, no obstante, por más que los buscamos no los encontramos. Debido a que se paga de lunes a viernes desde las 9h hasta las 19h, decidimos salir a recorrer otras ciudades durante ese tiempo.

A continuación, te cuento cuáles fueron todos los sitios que visitamos y que te recomiendo que conozcas:

Día 1: Fátima, Tomar y las grutas de Mira de Aire.

Empezamos el tan ansiado Road Trip por Portugal, alrededor de las 9:00 am hacia el primer destino que mis padres tanto ansiaban por conocer: Fátima, a 120 km de la capital y 2h30min. Concretamente llegamos al Santuario de Fátima, el cual es uno de los más importantes del mundo. Dice la historia que fue en este lugar donde los tres pastorcitos de Fátima presenciaron la aparición de la virgen y debido a esto, con el tiempo se fue expandiendo el santuario.

A día de hoy, el complejo cuenta con la Capilla de las Apariciones, el Recinto de Oración, la Basílica, la Casa de Retiros, el Albergue del Peregrino, entre otros espacios. Además, en uno de los laterales de la explanada está expuesto un trozo del muro de Berlín. Se colocó aquí en conmemoración a la promesa en Fátima de la caída del Comunismo.

Como es de esperar, los perros no están permitido dentro de ninguna de estas edificaciones y, visto que era mi segunda vez en el Santuario, me ofrecí a esperar sentada en un banco a que todos terminaran su visita por el lugar.

 

perros

Primero estábamos esperando aquí, hasta que Moisés (mi hermano) me dijo que habían perros en la explanada del Santuario.

 

perros en Fátima, Portugal

Nosotros aquí, de tranquis, esperando.

 

Basílica de Nuestra Señora del Rosario Fátima, Portugal

Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Foto tomada en septiembre del 2015.

 

Explanada del Santuario y al fondo está la Cruz Alta y la Basílica de la Santísima Trinidad. Dentro hay información sobre la historia del lugar. Foto tomada en septiembre del 2015.

 

Capilla de las Apariciones Fátima, Portugal

Capilla de las Apariciones durante una de sus misas, las cuales pueden ser en diferentes idiomas, dependiendo de la hora. Foto tomada en septiembre del 2015.

 

La siguiente parada del Road Trip por Portugal, fue Tomar. Nos llamaba la atención que su famoso Castillo y el Convento de Cristo pertenecieron a la Orden del Temple o Templarios, quienes fueron una de las más poderosas órdenes militares cristianas de la Edad Media. Además, ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las características arquitectónicas fueron adoptando los diferentes momentos históricos. Compartiendo trazos de estilo gótico, románico, manuelino y renacentistas. Lastimosamente lo encontramos cerrado y solo pudimos echarle un vistazo desde afuera bajo una leve llovizna.

Lo interesante del lugar es que a pesar de estar situado en lo alto de una elevación, al verlo de cerca pasa desapercibido. Probablemente como protección contra los enemigos y para evitar llamar la atención.

 

Precio: 6€ por adulto y 3€ para estudiantes. Gratis Domingos y feriados

Horario: 9h a 17:30h en invierno y 18:30h en verano

 

Murallas del Castillo de Tomar, Portugal

Murallas del Castillo de Tomar. FOTO: Alfredo Boullosa.

 

Convento de Tomar

Convento de Tomar durante una llovizna. FOTO: Alfredo Boullosa

 

Acueducto de los Pegões, Tomar, Portugal

Acueducto de los Pegões, construido para abastecer de agua al Convento de Cristo. FOTO: Alfredo Boullosa.

 

Convento de Cristo desde otra perspectiva. FOTO: Alfredo Boullosa.

 

Para no irnos de Tomar “con las manos vacías” dimos un pequeño paseo en coche y paramos en un par de ocasiones para observar y tomar fotos alrededor del río. Los diferentes colores de las hojas de los árboles resaltaban en el cielo blanco en el fondo. Simplemente precioso e imposible no detenerse a admirarlo.

 

río Nabão en Tomar, Portugal

Los colores del invierno en el río Nabão que pasa por Tomar. FOTO: Alfredo Boullosa.

 

parque en Tomar en inavierno

Un bonito parque con los colores del invierno y yo pasando por ahí inadvertidamente. FOTO: Alfredo Boullosa.

 

Seguimos la marcha directos, y sin detenernos más, a las grutas de Mira de Aire, una de las 7 maravillas naturales de Portugal. Su extensión alcanza los 11 km, de los cuales solo 600 metros están abiertos al público.  Llegamos a las cuatro de la tarde, justo a tiempo antes de que acabara el horario de visitas. Compramos las entradas y no tuvimos que esperar mucho hasta que comenzamos el recorrido de una hora.

Personalmente, encuentro el paseo por las grutas muy impresionante, interesante y agradable. Si, hay muchas escaleras. Por lo que alguien con dolor de rodillas debería tener cuidado. Quitando eso, no es para nada un trayecto arduo. De hecho, habían algunos niños dentro del grupo. Resaltando también que durante todo el recorrido un guía nos dio explicaciones y datos históricos para conocer a fondo todos los detalles del lugar.

Precio: 6,75€

Horario: 9:30h a 17:30h

 

Entrando a las grutas de Mira de Aire

Entrando a las grutas de Mira de Aire.

 

En medio del recorrido de las grutas.

 

Después de bajar los 180 metros que tiene de profundidad, de alguna forma había que subirlos, ¿no?. Pues, por loco que parezca… han instalado un ascensor para subir hasta el exterior en 1 minuto. Al salir puedes comprar la foto de recuerdo (6€) -que te habrán tomado dentro- y ver la exposición de fotografía que muestra cómo fue el descubrimiento de las grutas.

Luego fuimos hasta el estacionamiento, sacamos los perros del coche para que estirasen las patitas, antes de que nos dirigiésemos de nuevo a casa, finalizando así el primer día en ruta por Portugal.

El resto de los días visitamos Óbidos, Peniche y Belém, como también las bonitas playas, acantilados y montañas de Estoril, Cascais, Guincho, Cabo da Roca y Sintra. Por último, fuimos a Algarve en búsqueda de la famosa cueva de Benagil y también disfrutamos de algunos días paseando en Lisboa.


5 commentarios

Justino Alfredo Boullosa Trejo · 25 febrero, 2018 a las 9:12 am

Excelente, muy completo.

    La Mochila al Hombro · 25 febrero, 2018 a las 9:13 am

    Valió la pena el viaje, verdad? 😉

      Justino Alfredo Boullosa Trejo · 25 febrero, 2018 a las 9:14 am

      seguro que si y con ganas de volver

Fabi V Sorbello · 25 febrero, 2018 a las 9:13 am

Genial!!! que buen post!

    La Mochila al Hombro · 25 febrero, 2018 a las 9:14 am

    Gracias! Me alegra que te guste 🙂

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