Recuerdo que en abril del 2014, antes de emprender viaje a Turquía, muchas personas nos decían que era un país peligroso, entre otras cosas para asustarnos. Al final de las dos semanas, no solo no tuvimos ni una sola mala experiencia, sino que además ha sido uno de los mejores viajes que he hecho hasta ahora y que jamás olvidaré.

Tuvimos la oportunidad de viajar a Turquía por un proyecto académico internacional entre la Universidad de Anatolia -quienes financiaron el viaje de todos-, la Universidad de Tecnología y Diseño de Vilnius, la Universidad Politécnica de Varsovia y la Universidad Politécnica de Valencia -la mía-.

 

Excursión en Turquía

Estudiantes polacos, lituanos y españoles en Turquía.

 

Dicho proyecto, consistía en hacer varios equipos entre todos y crear una serie de cortometrajes durante esas dos semanas. Por lo que este viaje fue bastante más académico que turístico. Esto nos permitió vivir la ciudad desde el punto de vista estudiantil, en vez de simples turistas.

El viaje comenzó en Valencia, donde los doce estudiantes de Valencia y uno de Turquía, tomamos el vuelo Valencia-Estambul con escala en Múnich. Para luego tomar un bus desde Estambul hasta Eskişehir, la ciudad donde se encuentra la universidad a la que fuimos. Fuimos desde el lado Europeo del país, hasta el dado de Asia Menor.

 

Un puente, dos continentes

En Estambul hay un puente que separa dos continentes: Europa y Asia.

 

Eskişehir es una ciudad bastante más moderna y abierta que otras de Turquía. En esto influye, en cierta medida, la gran cantidad de estudiantes y, además, estudiantes internacionales.

Nos ayudó mucho que un turco nos hiciera de guía por la ciudad, aunque de vez en cuando también salíamos por nuestra cuenta. En ambas circunstancias nos encontramos a gente muy amable por la calle, dispuestos a ayudar a los extranjeros. En las tiendas por donde pasábamos nos ofrecían té turco sin costo alguno. 

Al ser un país tan grande, es posible que te encuentres con personas de todo tipo, como en cualquier lado. Unos más amables que otros, algunos más educados… en fin, cada persona es un mundo. 

 

Una tienda de alfombras en Estambul

Una tienda de alfombras en Estambul.

 

La diferencia de cultura es palpable, lo que hacía todo aún más interesante. Por supuesto, para ellos también. No es de sorprender que los hombres busquen entablar conversación con los extranjeros, especialmente con las mujeres.

Claro está, es recomendable tener cuidado -como en cualquier parte del mundo- y ser prudente al salir.

Cabe destacar que Turquía es un país laico, sin embargo, la gran mayoría de los habitantes son musulmanes.

 

Mezquita Azul, Estambul.

Mezquita Azul, Estambul.

 

Santa Sofía, Estambul.

Santa Sofía, Estambul.

 

En las mezquitas no se puede ir con pantalones cortos o camisetas de tirante. Además, las mujeres -incluso las extranjeras- deben taparse el pelo. Para esto, puede usarse una bufanda, ya que puedes llevarla en el cuello como de costumbre, hasta que necesites colocartela en la cabeza.

 

Visitando otra mezquita

Visitando otra mezquita.

 

Aprendimos lo que son las llamadas a la oración, las cuales emiten desde las mezquitas varias veces al día. De hecho, ninguno de nosotros había escuchado nada igual anteriormente.

 

 

La gran mayoría de baños -en lugares públicos y hasta en la universidad donde nos quedamos- son de letrina de hoyo, cosa que también nos tomó desprevenidos.

En toda Turquía hay muchísimos lugares preciosos para conocer. Nosotros hicimos un par de excursiones a los sitios más cercanos durante el fin de semana, que era cuando estábamos libres de rodajes.

Un día hicimos senderismo en el valle Yazilikaya, a  70 km de Eskişehir. Caminamos un montón y pasamos por algunos trayectos más complicados. Así durante varios kilómetros, hasta llegar a la ciudad de Midas. Habían formaciones rocosas gigantescas y que no había visto anteriormente.

 

Yazilikaya

Más formaciones rocosas que no sé el nombre…

 

Observando el paisaje

Observando el paisaje.

 

En la cima

En la cima.

 

Excursión en Turquía

Uno se siente pequeño en lugares como este.

 

Observando la inmensidad

Observando el valle de Yazilikaya.

 

El siguiente día, fuimos a la antigua ciudad Aizanoi, capital del pueblo frigio de los Aizanitis. Además, fue tema de discusiones entre Pérgamo y Bitinia, hasta que formó parte de la República de Roma en el año 133 a.C. Hoy en día hay importantes monumentos del período imperial como el Templo de Zeus y el estadio-teatro.

 

Templo de Zeus, Aizanoi

Templo de Zeus.

 

Interior

Cámara subterránea del Templo de Zeus. Uno de los mejores conservados del mundo.

 

Teatro romano de Aizanoi.

Teatro romano de Aizanoi, el único en el mundo romano que el complejo lúdico solo está separado por la escena.

 

He de decir que la gastronomía turca es la más deliciosa que he probado hasta el momento. Desde sus entradas y platos principales, hasta sus postres.

El Döner se sirve totalmente diferente a como suelen hacerlo en los restaurantes de comida rápida del resto de Europa. En los restaurantes a los que fuimos -bastante económico al cambio de moneda- lo servían todo muy delicadamente en el plato. A veces acompañado de yogur, por si resulta picante poder mitigarlo.

Encontrarás todo tipo de dulces, cada uno más rico que el otro. No obstante, el que jamás olvidaré es uno que ni imaginaba qué podía ser. Hasta que lo probé y resultó ser muy similar al algodón de azúcar. Su nombre es Pişmaniye y consiste en hebras finas de harina tostada con mantequilla en azúcar caramelizada.

Por lo general, no hay muchas personas que hablen inglés. Por lo que si necesitas alguna ayuda, mejor hablar con gente joven que probablemente sí sepa inglés.

El último día sí lo pasamos en Estambul. Gracias a nuestro amigo turco, pudimos ir directamente a los sitios más importantes y aprovechamos al máximo el día. De todas formas, al ser una ciudad enorme lo mejor es dedicarle más tiempo. Pasear con calma, para empaparte mejor de la cultura, su gente y sus atractivos turísticos.

 

Tienda de lámparas en Estambul

Tienda de lámparas en Estambul.

 

Estambul

En la plaza entre la Mezquita Azul y Santa Sofía.

 

En definitiva, Turquía es un país que merece la pena conocer y pasar varios días en él. Podrás descubrir sus grandes ciudades, los exóticos parajes, ruinas romanas, playas, su cultura y su gente.

 

Niños turcos

Niños turcos.

 

¿Habías considerado visitar Turquía antes o ya has estado? Cuéntame todo abajo en los comentarios 😀

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