No hay un día que no recuerde la maravillosa experiencia que tuve en República Dominicana o que no piense en tomar el próximo vuelo a Santo Domingo. Si estás pensando en ir de vacaciones a una isla del Caribe, no te arrepentirás si escoges la Hispaniola.

 

Salinas de Baní, República Dominicana

Salinas de Baní, a hora y media de la capital.

 

La Hispaniola o Española, es el nombre que recibe la isla, la cual está conformada por República Dominicana y Haití. Ubicaba en el archipiélago de las Antillas Mayores, fue donde llegó Cristóbal Colón en su primer viaje. Esta isla también se le conoce como Quizqueia, en la lengua de los aborígenes taínos significa “Madre de todas las tierras”.

No es secreto que República Dominicana es el país más visitado del Caribe. Aquí encontrarás todo tipo de paisajes con sus diferentes ecosistemas. El Pico Duarte es la montaña más alta del Caribe. Mientras que el Lago Enriquillo, no solo es el punto más bajo a nivel del mar, sino también el lago más grande del Caribe.

Al estar rodeada de mar, tienes infinidad de playas para escoger. Algunas como las de Punta Cana o la Isla Saona, son de poca profundidad y agua cristalina. Otras playas menos conocidas por los turistas, poseen gran diversidad de vida marina donde disfrutarás haciendo snorkel o buceo. Lo que todas tienen en común y que tanto llama la atención de los turistas, son sus aguas cálidas durante todo el año y la sensación de estar un inmenso paraíso.

 

Playa Blanca, Punta Cana

Arena blanca, aguas cristalinas. Por algo se llama Playa Blanca (Punta Cana).

 

Playa el Valle, Samaná

Playa el Valle, Samaná.

 

Sin embargo, República Dominicana es mucho más que playa. Puedes cambiar el Mar Caribe por mar de arena en las dunas de Baní o ir al bosque nublado de Sierra de Bahoruco. También puedes ir a ciudades como Jarabacoa o Constanza, las cuales son las más elevadas del nivel del mar en el Caribe. En Constanza concretamente, la temperatura puede bajar hasta los 0º C en las noches frías de enero.

 

Bosque nublado, Bahoruco

Adentrándonos en el bosque nublado.

 

Valle Cachote

Observando el paisaje.

 

En cuanto al clima general del país, es un clima tropical con temperaturas entre 25 y 35º C (con sus excepciones). Las lluvias son abundantes y suelen abarcar desde abril hasta noviembre. Siendo entre agosto y octubre la época con más probabilidad de huracanes. Por este motivo, es recomendable que lleves paraguas o impermeable y botas para la lluvia. Así la temporada de lluvia no te tomará desprevenido.

Del mismo modo, no hace falta llevar mucha ropa para abrigarse. En mi caso, me llevé una chaqueta ligera por si acaso, la cual usé en contadas ocasiones. Por supuesto, sería adecuado si vas a lugares fríos como Constanza, Jarabacoa o Valle Nuevo. De resto, solo me resultó útil para las excursiones en el campo o durante la noche en las playas y así evitar las picaduras de mosquitos.

Te recomiendo que compres repelente de mosquitos, ya sea para echarte con spray, una pulsera o cualquier otra medida. A veces lo mejor es simplemente cubrirse con un suéter y pantalones largos, para evitarlos a toda costa. De lo contrario, al día siguiente sufrirás el dolor de las picadas. En caso de que ya hayas sido atacado por ellos, hay algunos remedios caseros que te ayudarán a aliviar la comezón.

 

Así como esta hoja estaba mi piel, desde la frente hasta los pies, a causa de los Maye o Sandfly, después de un fin de semana acampando en Los Haitises.

 

Sé de muchas personas que antes de ir a República Dominicana se asustan con la idea de que puedan contraer enfermedades extrañas y se vacunan contra todo lo posible. No es que yo vaya a recomendar no hacerlo, pero me salté este proceso y volví tan sana como cuando me fui. Aunque no me voy a meter en temas médicos, simplemente quiero hacer hincapié en que hoy en día estas enfermedades como el Dengue, el Chikunguya, entre otras, son perfectamente tratables y no hay que tenerles miedo.

Otro factor que intimida a los viajeros es la inseguridad. Como siempre digo, hay que tener cuidado allá donde vayas. Sea Latinoamérica, África o Europa. Debemos ser conscientes de nuestro alrededor y no llamar la atención. En mi experiencia, jamás llevé nada de valor a la vista, me vestía casual, no caminaba sola de noche y no tuve ningún inconveniente. Incluso, cuando llevaba la cámara DSLR, estaba dentro de una mochila que tenía más pinta de colegio que de algo caro. Por último, es fundamental mostrarse seguro, alerta y aparentar que sabes a dónde vas (aunque no lo sepas).

 

chica con la camara en la montaña

 

He de decir que durante los 6 meses que viví en Santo Domingo recordé lo abiertos, cálidos y cercanos que son los latinos. A pesar de que nací en Venezuela, he vivido en Europa desde los 16 años y había olvidado esos rasgos característicos. Al volver a cruzar el charco –después de una década fuera– recordé y retomé esas costumbres.

 

Mujeres agricultoras de la comunidad La China, Azua.

Mujeres agricultoras de la comunidad La China, Azua.

 

Recordé cómo los latinos se te acercan a hablar como si te conocieran de toda la vida. Incluso te invitan a su casa o a salir con sus amigos cuando recién te conocen. Además, cuidan de los turistas; los guían y recomiendan lugares que frecuentar y cuáles no. Claro está, en algunos lugares querrán cobrarte más por ser “blanquito” o “rubio”, pero para eso está el regateo o simplemente ir a donde vayan los locales.

En cuanto a los precios de la comida, según mi experiencia, me resultó más económico comer en la calle, que comprar en el supermercado y cocinar en casa.

Si compras en el supermercado, los precios pueden variar dependiendo del tipo de supermercado o la zona de la ciudad donde se encuentre. Los supermercados más caros son aquellos con gran variedad, productos más selectos o importados y, sobre todo, si es una zona más pudiente. Entre los más económicos están Olé, La Sirena y Bravo (cadenas grandes). Desde luego, el Mercado Modelo, El Dragón de Oro o los Colmados son aún más baratos. En este último mejor ir con alguien dominicano, para que no te cobren 10 veces más caro.

Los restaurantes, por otra parte, los puedes encontrar bastante económicos. Cuando salía al descanso del trabajo para comer, escogíamos los restaurantes de los alrededores donde te dan a elegir entre ciertos menús. Como por ejemplo: un buen plato de arroz, habichuelas, ensalada, plátano frito, carne o pastel de carne. Todo esto por 3€. En el centro comercial, puedes encontrar una bandeja de 12 piezas de sushi  por 9€. Ya que menciono el centro comercial: una entrada al cine puede estar por los 5€.

Ahora bien, el precio del transporte público me pareció de lo más barato. Tienes varias opciones para moverte dentro de la ciudad o de viajar por el país.

  • Carrito: parecido al taxi, pero tiene una ruta definida. Esta va de una punta a otra de una gran avenida o calle principal. El precio está por los 25 RD$ (0,5€). Para subirte a uno simplemente debes esperar -en cualquier punto de la avenida- a que pase y levantar la mano para que se detenga.
  • Guagua: una furgoneta o bus con una ruta más larga por la ciudad. Más o menos unos 30 RD$ (0,60€).
  • Uber: lo utilicé en varias ocasiones y la máxima distancia que recorrí (8,8km) me costó 4,93€.
  • Metro: La tarjeta de metro con dos viajes cuesta 2€ y recargarla con 10 viajes 3,8€. Eso sí, aunque solo son dos líneas y no llega a todos lados, te acerca a suficientes sitios.
  • Guaguas de larga distancia: las compañías con las que viajé fueron Caribe ToursExpreso Bávaro. Con la primera fui a Samaná por 13,6€ ida y vuelta. Con la segunda fui a Punta Cana por 12€ ida y vuelta. Siendo estas guaguas las más “caras” que tomé.

 

Definitivamente, el periodo que viví en República Dominicana fue de los mejores de toda mi vida. Me dio la oportunidad de retomar mis raíces latinas (aunque fuesen en un país diferente) y de recordar esa bondad de las personas. Además de conocer lugares mágicos y vivir una nueva experiencia tanto profesional como personalmente.

Desde las grandes ciudades, hasta las pequeñas comunidades en las montañas, desde sus playas hasta sus bosques y dunas o desde lo más profundo del mar entre sus arrecifes de corales, República Dominicana (RD para los amigos) es un país con mucho que ofrecer. Todo aquel que le dedica un tiempo para conocerla, siempre sueña en volver. Algo tiene su gente y sus paisajes que atrapan a los visitantes para quedarse grabados muy dentro.

 

Parque Nacional Los Tres Ojos, Santo Domingo.

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